Arqueología

PRIMEROS HALLAZGOS ARQUEOLÓGICOS EN CAN FITA

Desde hace mucho tiempo tenemos conocimiento de la existencia de restos arqueológicos en Can Fita. En 1903, en una necrópolis en el lugar conocido como Hort d´en Fita en la desembocadura del río de Santa Eulària (Pérez Cabrero, 1909) fue hallada una cabeza de mármol Dionisos de 0,12 metros de altura. Esta pieza representa a un Dionisio joven bien conservado, aunque le falta la parte del cuello. Inicialmente perteneció a la colección de Isidoro Macabich, el cual la regaló a Juan Román Calbet y finalmente pasó a engrosar la colección Sainz de la Cuesta, cuyos fondos se encuentran depositados en el Museo Arqueológico de Ibiza, en cuyas vitrinas puede admirarse actualmente. Por otra parte, en 1916 Colominas excavó en la finca de Can Poll o s´Hort d´en Poll, en las proximidades de la desembocadura del río, excavación que P. De Palol recogió posteriormente. Por noticias no confirmadas sabemos que cerca de Santa Eulària existe una pila bautismal del tipo Son Bou en uno de los campos vecinos, donde se realizan algunos sondeos con resultados positivos que, en espera de poderlos llevar a cabo de forma metódica, han quedado sin realizar.

DATOS SOBRE EL YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO DE CAN FITA

El principal interés del yacimiento arqueológico de Can Fita radica en la importancia de sus estructuras arquitectónicas y, sobre todo, en el amplio período cronológico que abarca. Los sondeos de delimitación del yacimiento y la propia dispersión de las estructuras le confieren unas importantes dimensiones: casi 650 metros cuadrados, donde se suceden todos los edificios excavados, y alrededor de 4.000 metros cuadrados como máxima dispersión de materiales e instalaciones anexas. El origen del asentamiento rural púnico-romano de Can Fita ha de ubicarse en el contexto más amplio de la colonización del campo ebusitano, siendo perfectamente coherente con los conocimientos que tenemos del inicio y colonización del campo ebusitano con el establecimiento de numerosas colonias agrícolas.

La hipótesis de trabajo de los investigadores es que, al menos, entre el siglo VI a.C. y la época imperial romana, los campesinos de la ruralía ebusitana fueron libres poseedores de las tierras que cultivaban en una relación contractual con la ciudad-estado, bajo la forma del pago de rentas, igual que sus homólogos del campo cartaginés. La elección del lugar de emplazamiento, que perduró al menos once siglos, y estaba situado a unos 700 metros de la desembocadura del río de Santa Eulària, no fue casual. La proximidad del mar también debió ser un factor importante para determinar dicha elección; prueba de ello son los restos hallados, entre los que destaca un plomo de los utilizados en las redes de pesca.

Fundación del primer edificio - IV a.C.

En cuanto a la fundación del primer edificio, como muy tarde, corresponde al siglo IV a.C. e incluso puede remontarse al siglo V, período durante el cual la ocupación del territorio de la Ibiza púnica gozó de su máximo apogeo. En todo caso se puede afirmar, con toda seguridad, que al menos hacia el siglo IV a.C. ya existía en Can Fita un asentamiento estable. Desconocemos a qué tipo de actividad se dedicó inicialmente dicho establecimiento, ante la ausencia de estructuras inteligibles, pero no será hasta el siglo II a.C. cuando se derribe el edificio más antiguo para edificar otro encima del mismo.