Gastronomía

La insularidad de la Isla de Eivissa y la escasez de comunicaciones incidieron directamente sobre su gastronomía. Los ingredientes básicos de todas las comidas eran los que la propia isla era capaz de producir, con escasa participación de ingredientes externos. El hecho de que la mayoría de estos cultivos estuvieran destinados al autoconsumo aseguraba la máxima calidad en los productos, siempre frescos, con los que se elabora esta cocina, lo que repercute directamente en el resultado final de los platos.

Se trata de una cocina de fuerte sabor, donde predominan como base los alimentos frescos: carnes, pescado, legumbres, hortalizas y frutas del tiempo y, como subproductos, los tradicionales: leche, queso, huevos, embutidos (sobrasada y butifarra) y tocinería, aceitunas, higos, almendras, etc. Y el aceite de oliva es también imprescindible. En toda buena mesa se consideran imprescindibles unas aceitunas, un buen pan payés y vino de la tierra ("vi pagès"), de gran cuerpo y fortaleza, sabor fuerte y alta graduación. Los platos tradicionales aúnan con gran equilibrio carnes o pescados con verduras y hortalizas. De gran interés gastronómico son los arroces de pescado, secos (paella) o con caldo (arroz marinera).

Pescados: "borrida de ratjada", "peix amb salsa verda", "raons frits", "peix al forn", "frit de polp", "calamars"..., así como el "bullit de peix", que con un buen alioli por encima pasa por ser una de las estrellas de esta cocina. Los guisos de carne también son deliciosos , como el "bullit d"ossos", el arroz de matanzas y carne al horno. En las matanzas se elaboran platos que sólo se preparan una vez al año, es decir, cuando se dispone del ingrediente necesario: el cerdo. El "arròs de matances", el "bullit d"ossos" y la "frita de matances" no pueden faltar en ninguna celebración de este tipo. Además, en las matanzas se elaboran los embutidos que acompañaban a los ibicencos durante todo el año en su mesa: sobrasada, butifarra, "camaiot", tocino, etc.