Historia de la Santa

Según la tradición, Santa Eulalia era hija de Sarrià (Barcelona), lugar donde vivía. Era una niña que se distinguía por su caridad. Los pobres tocaban continuamente a la puerta de su casa y nunca se quedaban sin una limosna. Cerca de la casa de la Santa había un pozo al que iban a sacar agua los vecinos de aquellos alrededores. Un día la niña se dispuso a ir a buscar agua y vio que el pozo se había secado. Temerosa de que aquello supusiera una desgracia para todos empezó a llorar desesperadamente mientras volvía a casa. De aquellas lágrimas que iba dejando a su paso se fue formando un río de agua fresca que la acompañó hasta su casa. El agua brotaba con tanta fuerza que pudo llenar todos los pozos de Barcelona.

Cerca de la casa de Santa Eulalia había un gran bosque lleno de cipreses. Un día que la Santa paseaba por ahí se le apareció un ángel que le pronosticó que seria santa y patrona de Barcelona. A principios del siglo IV (284-305) el emperador Diocleciano decretó la persecución sin tregua de los cristianos. Santa Eulalia tenía sólo 13 años y se presentó delante del cónsul Deciano y le dijo que ella era cristiana y lo increpó duramente por la furia con la que éste trataba a los cristianos. Deciano encerró a Santa Eulalia en la prisión y la condenó a sufrir trece torturas, como trece eran sus años. Y finalmente, se dijo que fue clavada en cruz en la plaza del Ángel de Barcelona.